Me alarmo al escuchar a diario a
niños, jóvenes y en ocasiones a ciertos adultos que la matemática resulta ser TAN, PERO TAN DÍFICIL, cuando en
realidad no resulta ser tal cual lo expresan, me pregunto constantemente que diferencia existe entre lo que yo aprendí
hace un par de años atrás y lo que aprenden nuestros niños y jóvenes
ahora. Resulta algo incomprensible
cierto, puesto que en años atrás no
existía la tecnología con la que cuentan los estudiantes de hoy. Dicho sea de paso en comparación con el hoy,
los maestros y maestras resultaban ser conductistas y dogmáticos en ciertos
momentos, cosa que para la
enseñanza y el aprendizaje de esos
maravillosos días no se tomaba como algo errado, siempre se mantuvo la creencia que los docentes tenían la verdad absoluta, es más recuerdo que
era vergonzoso para el docente el
haberse equivocado, era penalizado con los comentarios de padres de familia,
algo así como: ESTO LO ESCRIBIO TU MAESTRA, NO CREO.
El conductismo de ese entonces
favorecía en gran medida a la enseñanza y aprendizaje sobre todo en matemática
y español, puesto que estas son las materias que utilizan reglas. De tal manera que necesitabas aprenderte como
fuese las reglas y por ende resolver las prácticas de 40 y tantos problemas del
libro de Félix Cuevas, lo bueno de todo es que de tantas prácticas lograbas un
cálculo mental impresionante.
De alguna manera resulta un tanto
contradictorio decirlo pero, ciertos docentes promovían aprendizaje
significativo, puesto que de alguna manera te permitían compartir con ellos el
conocimiento adquirido, como resultado no eran tan conductistas y dogmáticos
como siempre se pensó. Siento que en
estos momentos los roles de maestros y estudiantes no son los mismo, con la
llegada de las tecnologías de comunicación e información, la adquisición del
conocimiento llega por todas partes y el docente no tiene el control o la
verdad absoluta como antes, cabe mencionar que no siempre la información
adquirida es verídica en su totalidad, pero ese sería arroz de otro costal.
Se supone que los alumnos con los
que compartimos en un aula de clases no son iguales a nosotros cuando
utilizábamos el mismo uniforme, entonces ¿Qué cambio? ¿Porqué razón los
muchachos no pueden resolver una multiplicación? ¿Cuál será la fórmula para que
puedan comprender las reglas de la radicación?
Sin importar el método de enseñanza que el maestro tome para su magistral
entrada en una clase de matemática, más que nada debe utilizar la motivación,
esta debe ser promovida desde el jardín de infancia. Sería apropiado en cierto modo que
especialistas en matemática sean los responsables de dar las clases de matemática o capacitar a
los maestros a comprender las reglas, algoritmos y teoremas con el fin de
transmitir de igual forma lo aprendido a sus estudiantes, hacer que los
muchachos obtengan un lenguaje matemático apropiado a su nivel de aprendizaje y
sobre todo que comprendan que la matemática es de utilidad en su diario vivir,
que esta desarrolla el análisis para resolver situaciones difíciles que se
puedan presentar. Recordemos que la
motivación no es más que promover el interés a los estudiantes por el análisis,
estimularlos para que activen y aceleren su aprendizaje, permitirles una
participación activa para que construyan
su propio aprendizaje, interactuar entre ellos y el docente y entre ellos
mismos con el fin de comparar razonamientos
y lo más importante de todo
aprender de sus errores.
Se sabe que la necesidad de contar animales,
pieles, comida o alguna otra cosa que sirviera de intercambio comercial sería
indispensable para la supervivencia, logro el arte de contar en primordial e
inevitable, así es la matemática. Por
ello concluimos diciendo que nosotros los docentes debemos tener presente que en estos tiempos
modernos la matemática tiene infinidad de aplicaciones, sin embargo los
conocimientos no se transmiten de generación en generación, es decir, que ya no
podemos trasmitir y promover la memorización entre nuestros estudiantes, por el
contrario, para que el proceso de enseñanza cambie debemos cambiar
nosotros. Tomemos como base que la
tecnología debe tener otra orientación y no limitarnos con los usos inadecuados que les damos
(chatear), permitirnos a realizar actividades lúdicas que de alguna forma motiven
a los más pequeños y que los niños y jóvenes que tenemos a cargo comprendan que
la matemática no es tan difícil, solo hay que pensar un poquito.


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