sábado, 26 de mayo de 2012

NO ES TAN DÍFIIL COMO PARECE, EL MITO ES FALSO

Recuerdo que cuando era niño no se me hacia tan difícil el poder resolver alguna operación matemática o encontrar la solución a aquellos planteamientos de problemas de análisis que nos ponía la maestra FLORENCIA COBAN  en sexto grado,  de igual forma no era común escuchar a mi señora madre decirme, no entiendo esto y ahora ¿cómo te ayudo?


Me alarmo al escuchar a diario a niños, jóvenes y en ocasiones a ciertos adultos que la matemática resulta ser TAN, PERO TAN DÍFICIL, cuando en realidad no resulta ser tal cual lo expresan, me  pregunto constantemente  que diferencia existe entre lo que yo aprendí hace un par de años atrás y lo que aprenden nuestros niños y jóvenes ahora.  Resulta algo incomprensible cierto,    puesto que en años atrás no existía la tecnología con la que cuentan los estudiantes de hoy.  Dicho sea de paso en comparación con el hoy, los maestros y maestras resultaban ser conductistas y dogmáticos en ciertos momentos,  cosa que para la enseñanza  y el aprendizaje de esos maravillosos días no se tomaba como algo errado, siempre  se mantuvo la creencia que los docentes  tenían la verdad absoluta, es más recuerdo que  era vergonzoso para el docente el haberse equivocado, era penalizado con los comentarios de padres de familia, algo así como:   ESTO LO ESCRIBIO TU MAESTRA,  NO CREO.

El conductismo de ese entonces favorecía en gran medida a la enseñanza y aprendizaje sobre todo en matemática y español, puesto que estas son las materias que utilizan reglas.  De tal manera que necesitabas aprenderte como fuese las reglas y por ende resolver las prácticas de 40 y tantos problemas del libro de Félix Cuevas, lo bueno de todo es que de tantas prácticas lograbas un cálculo mental impresionante.

 De alguna manera resulta un tanto contradictorio decirlo pero, ciertos docentes promovían aprendizaje significativo, puesto que de alguna manera te permitían compartir con ellos el conocimiento adquirido, como resultado no eran tan conductistas y dogmáticos como siempre se pensó.  Siento que en estos momentos los roles de maestros y estudiantes no son los mismo, con la llegada de las tecnologías de comunicación e información, la adquisición del conocimiento llega por todas partes y el docente no tiene el control o la verdad absoluta como antes, cabe mencionar que no siempre la información adquirida es verídica en su totalidad, pero ese sería arroz de otro costal.

                                                       
Se supone que los alumnos con los que compartimos en un aula de clases no son iguales a nosotros cuando utilizábamos el mismo uniforme, entonces ¿Qué cambio? ¿Porqué razón los muchachos no pueden resolver una multiplicación? ¿Cuál será la fórmula para que puedan comprender las reglas de la radicación?  Sin importar el método de enseñanza que el maestro tome para su magistral entrada en una clase de matemática, más que nada debe utilizar la motivación, esta debe ser promovida desde el jardín de infancia.  Sería apropiado en cierto modo que especialistas en matemática sean los responsables de  dar las clases de matemática o capacitar a los maestros a comprender las reglas, algoritmos y teoremas con el fin de transmitir de igual forma lo aprendido a sus estudiantes, hacer que los muchachos obtengan un lenguaje matemático apropiado a su nivel de aprendizaje y sobre todo que comprendan que la matemática es de utilidad en su diario vivir, que esta desarrolla el análisis para resolver situaciones difíciles que se puedan presentar.   Recordemos que la motivación no es más que promover el interés a los estudiantes por el análisis, estimularlos para que activen y aceleren su aprendizaje, permitirles una participación activa para que  construyan su propio aprendizaje, interactuar entre ellos y el docente y entre ellos mismos con el fin de comparar razonamientos  y lo más importante de  todo aprender de sus errores.

 Se sabe que la necesidad de contar animales, pieles, comida o alguna otra cosa que sirviera de intercambio comercial sería indispensable para la supervivencia, logro el arte de contar en primordial e inevitable, así es la matemática.   Por ello concluimos diciendo que nosotros los docentes  debemos tener presente que en estos tiempos modernos la matemática tiene infinidad de aplicaciones, sin embargo los conocimientos no se transmiten de generación en generación, es decir, que ya no podemos trasmitir y promover la memorización entre nuestros estudiantes, por el contrario, para que el proceso de enseñanza cambie debemos cambiar nosotros.  Tomemos como base que la tecnología debe tener otra orientación y no limitarnos  con los usos inadecuados que les damos (chatear), permitirnos a realizar actividades lúdicas que de alguna forma motiven a los más pequeños y que los niños y jóvenes que tenemos a cargo comprendan que la matemática no es tan difícil, solo hay que pensar un poquito.





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